Uno no siempre tiene a quien
decirle ciertas cosas, como que está “jarto” de su trabajo, por ejemplo. No, no
es que uno sea desagradecido o que no comprenda la fortuna que tiene de tener
un empleo, especialmente en esta economía. Simplemente uno está harto. Harto de
lidiar con la misma gente y sus majaderías, de su jefe, de su salario (que el “algo
es algo” no es aliciente cuando tienes un cúmulo de cuentas por pagar y lo que ganas no te da para llegar a fin de
mes), de hacer siempre lo mismo, de no sentir que se hace algo lo
suficientemente productivo o ‘meaningful’, o simplemente se está hastiado de la
rutina diaria, del 8 a 5, de la vida…
Si estás atravesando por una
situación como esa, I feel you, no estás solo o sola y quiero que sepas que
está bien sentirse así de vez en cuando o al menos una vez en la vida. Somos
seres humanos, nos cansamos de las cosas que no nos hacen mucho sentido o por
las que no sentimos pasión y, a veces, hasta de las cosas que nos gustan y a
las que pensamos que podríamos dedicarnos toda la vida y al final descubrimos
que no es así y tenemos el derecho de quejarnos si eso nos alivia el hastío
porque eso no siempre significa que nos vamos a quedar ahí, o al menos no
debería significarlo.
Estar harto de una situación es
incluso positivo. Eso significa que algo no anda bien. Es un indicador de que
debemos cambiar lo que estamos haciendo, en este caso, redirigir el curso de
aquello que hacemos para obtener dinero (que eso de “ganarse la vida” suena un
poco… mal). Estar harto nos dice que debemos poner en práctica nuestro plan B, crear
uno si no lo tenemos, cambiar algo en nuestras vidas, volver a enamorarnos de
lo que hacemos o bien, cambiarlo radicalmente.
Si estás en mi lista de amigos y
te sientes cansado, bien me lo puedes decir que yo me siento a quejarme contigo
o te recito algunas frases motivadoras resultado de mis años de lectura de
autoayuda por allá por mi adolescencia, esto dependerá de cómo vaya mi día. El
caso es que sepas que a todos nos pasa y que se puede salir de eso. Toma un
curso, aprende algo nuevo, sal con amigos, habla de lo que te pasa y busca
encontrar soluciones… hay muchas salidas, pero todo esto puedes hacerlo mañana,
si estás harto, al menos por el día de hoy no tengas miedo de quejarte, mañana
todo estará más claro.