lunes, 31 de agosto de 2015

Mientras, lo seguimos intentando

¿Están todos los amores destinados a ser o a durar? ¿Qué se hace cuando no se sabe amar (como el otro quiere)? ¿Qué se hace cuando tu amor no es suficiente, cuando el amor en sí mismo no es suficiente y a uno se le van yendo las ganas de luchar? 

No todos somos tan fuertes. No todos estamos preparados para renunciar a ciertas cosas y no todos nos conformaremos con menos. No todos renunciaremos a la magia, a la pasión, a la locura por una vida tranquila y apacible, por una compañía decente, fiel y tolerable, por dos niños, un perro y una casa propia.

Algunos preferimos esperar y arriesgarnos a estar solos, aunque cueste y duela, hasta que la vida nos cambie la opinión a golpes limpios o se nos harte el corazón. Mientras, lo seguimos intentando.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Extrañando a un Duende


Pensé que ya no estaría, que la habría desterrado para siempre de sí, que ya no la quería, que su magia se había disuelto, que se había roto el hilo invisible y se había desmoronado el puente que construyeron con tantas palabras dulces... Pensé que se había ido al exilio, llevándoselo todo. Tal vez sea así.

Nadie es imprescindible, esa lección ha llegado a mí tres veces esta semana, de tres maneras distintas pero siempre lo mismo; podemos ser importantes para muchos o para alguien, pero la vida es lo más importante y continúa y, aún si no continuase la vida, seguiría este planeta dando vueltas. Para algunos más frío, más solo, peor, pero seguiría girando porque al final no somos nada más que polvo de estrellas y lo que dejamos en la gente.

El autor no es su obra, es lo que te hizo sentir al contemplarla, leerla o escucharla. Esa Maga no era una cosa sino todas esas cosas que dejó en ti. No hubiera podido, aunque quisiera, llevármelo todo, porque yo no era yo sino todo lo que te di. Y lo que tú me diste.

domingo, 9 de agosto de 2015

Estar harto está bien

Uno no siempre tiene a quien decirle ciertas cosas, como que está “jarto” de su trabajo, por ejemplo. No, no es que uno sea desagradecido o que no comprenda la fortuna que tiene de tener un empleo, especialmente en esta economía. Simplemente uno está harto. Harto de lidiar con la misma gente y sus majaderías, de su jefe, de su salario (que el “algo es algo” no es aliciente cuando tienes un cúmulo de cuentas por pagar  y lo que ganas no te da para llegar a fin de mes), de hacer siempre lo mismo, de no sentir que se hace algo lo suficientemente productivo o ‘meaningful’, o simplemente se está hastiado de la rutina diaria, del 8 a 5, de la vida…

Si estás atravesando por una situación como esa, I feel you, no estás solo o sola y quiero que sepas que está bien sentirse así de vez en cuando o al menos una vez en la vida. Somos seres humanos, nos cansamos de las cosas que no nos hacen mucho sentido o por las que no sentimos pasión y, a veces, hasta de las cosas que nos gustan y a las que pensamos que podríamos dedicarnos toda la vida y al final descubrimos que no es así y tenemos el derecho de quejarnos si eso nos alivia el hastío porque eso no siempre significa que nos vamos a quedar ahí, o al menos no debería significarlo.

Estar harto de una situación es incluso positivo. Eso significa que algo no anda bien. Es un indicador de que debemos cambiar lo que estamos haciendo, en este caso, redirigir el curso de aquello que hacemos para obtener dinero (que eso de “ganarse la vida” suena un poco… mal). Estar harto nos dice que debemos poner en práctica nuestro plan B, crear uno si no lo tenemos, cambiar algo en nuestras vidas, volver a enamorarnos de lo que hacemos o bien, cambiarlo radicalmente.


Si estás en mi lista de amigos y te sientes cansado, bien me lo puedes decir que yo me siento a quejarme contigo o te recito algunas frases motivadoras resultado de mis años de lectura de autoayuda por allá por mi adolescencia, esto dependerá de cómo vaya mi día. El caso es que sepas que a todos nos pasa y que se puede salir de eso. Toma un curso, aprende algo nuevo, sal con amigos, habla de lo que te pasa y busca encontrar soluciones… hay muchas salidas, pero todo esto puedes hacerlo mañana, si estás harto, al menos por el día de hoy no tengas miedo de quejarte, mañana todo estará más claro.

lunes, 3 de agosto de 2015

En un universo paralelo...

No nos hicimos simulacros ni promesas. Dimos lo que quisimos y pudimos. No pedí más. No me exigiste más. Nos regalamos los besos y las sonrisas, las caricias y las miradas furtivas. En un universo paralelo, tus ojos detuvieron las estrellas para que pudiera mirarlas allí. 

Nos alejamos lo necesario para que la necesidad no se perdiera. En un universo paralelo no somos conscientes de nuestra existencia ni de la existencia de este otro universo en el que esto fue posible. 

La distancia se fue abriendo a medida que el camino nos traía de vuelta. Nos quedaron las canciones, los lugares, las gentes, los testigos… En un universo paralelo yo escribí esas canciones y tú las cantaste y en otro, viceversa, en uno cualquiera yo soy esa amiga que encontraste en el bar y tú quien creó la cerveza que bebimos o quien rompió el corazón de Mary y la hizo quedarse. 

Nos despedimos sin adiós y sin certezas... Sin embargo, en un universo paralelo, esto que ya terminó, recién empieza.