No nos hicimos simulacros ni promesas. Dimos lo que quisimos y pudimos. No
pedí más. No me exigiste más. Nos regalamos los besos y las sonrisas, las
caricias y las miradas furtivas. En un universo paralelo, tus ojos detuvieron
las estrellas para que pudiera mirarlas allí.
Nos alejamos lo necesario para
que la necesidad no se perdiera. En un universo paralelo no somos conscientes
de nuestra existencia ni de la existencia de este otro universo en el que esto
fue posible.
La distancia se fue abriendo a medida que el camino nos traía de
vuelta. Nos quedaron las canciones, los lugares, las gentes, los testigos… En
un universo paralelo yo escribí esas canciones y tú las cantaste y en otro,
viceversa, en uno cualquiera yo soy esa amiga que encontraste en el bar y tú
quien creó la cerveza que bebimos o quien rompió el corazón de Mary y la hizo
quedarse.
Nos despedimos sin adiós y sin certezas... Sin embargo, en un
universo paralelo, esto que ya terminó, recién empieza.
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