miércoles, 26 de agosto de 2015

Extrañando a un Duende


Pensé que ya no estaría, que la habría desterrado para siempre de sí, que ya no la quería, que su magia se había disuelto, que se había roto el hilo invisible y se había desmoronado el puente que construyeron con tantas palabras dulces... Pensé que se había ido al exilio, llevándoselo todo. Tal vez sea así.

Nadie es imprescindible, esa lección ha llegado a mí tres veces esta semana, de tres maneras distintas pero siempre lo mismo; podemos ser importantes para muchos o para alguien, pero la vida es lo más importante y continúa y, aún si no continuase la vida, seguiría este planeta dando vueltas. Para algunos más frío, más solo, peor, pero seguiría girando porque al final no somos nada más que polvo de estrellas y lo que dejamos en la gente.

El autor no es su obra, es lo que te hizo sentir al contemplarla, leerla o escucharla. Esa Maga no era una cosa sino todas esas cosas que dejó en ti. No hubiera podido, aunque quisiera, llevármelo todo, porque yo no era yo sino todo lo que te di. Y lo que tú me diste.

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